miércoles, 22 de abril de 2015

Etapas

a) Etapa sanitaria o higienicista

De los conductos pluviales primitivos que se describen en la literatura, los desagües subterráneos de la antigua Roma son los mejor conocidos. Sobre la base de escritos de la época, se sabe que la conexión directa de las casas a dichos desagües no era práctica generalizada. A partir del siglo X, con la expansión del comercio en Europa, la construcción de rutas y puentes enlazó ciudades, rompiendo su aislamiento.

 El auge del comercio impuso la construcción de puertos, los que fueron un factor importante de prosperidad. Comerciantes, artesanos y mercaderes se instalaron dentro de sus murallas. 

Los desechos y excrementos eran evacuados mediante canales a cielo abierto o arrojados a fosos. Las letrinas públicas se instalaban en las murallas, asegurando su evacuación extramuros. Las zonas bajas de las ciudades se volvían receptoras de los desechos de las zonas altas, tornándose lugares insalubres donde la inmundicia y la pestilencia invadían el ambiente urbano. Durante los siglos posteriores, las ciudades se extendieron fuera de sus muros, ocupando las partes bajas aledañas a las fuentes de agua. 


Confluencia de conducciones visitables (Barcelona).


b) Etapa de “racionalización” de los cálculos hidrológico-hidráulicos 

Gradualmente los hidrólogos reemplazaron el empirismo por un análisis racional de la información observada. Green y Ampt (1911) desarrollaron un modelo de infiltración basado físicamente. Hazen (1914) introdujo el análisis de frecuencia para los caudales máximos.
 Richards (1931) determinó la ecuación que gobierna el flujo en medios no saturados. Sherman (1932) propuso el método del Hidrograma Unitario para transformar un hietograma de precipitación efectiva en hidrograma de escurrimiento directo. Horton (1933) desarrolló su teoría de infiltración.

Zoch (1934) desarrolló un modelo conceptual del Hidrograma Unitario Instantáneo (HUI), basado en un embalse lineal. Gumbel (1941) propuso una ley de valores extremos para los estudios hidrológicos. Penman (1948) propuso una ecuación para estimar la evaporación combinando los métodos aerodinámicos y de balance de energía. Lighthill y Whitham (1955) presentaron las ecuaciones de la onda cinemática. Nash (1957) desarrolló una expresión del HUI basada en embalses lineales en cascada y Rodríguez Iturbe et al. (1979) presentaron una expresión del HUI basada en parámetros geomorfológicos de la cuenca.

 Los avances en hidrología se trasladaron al ámbito urbano, dando lugar a nuevas metodologías para el diseño de los sistemas de drenaje. Esto también estuvo incentivado para solucionar los graves problemas de inundación originados por el rápido crecimiento de las ciudades y el déficit de las infraestructuras de drenaje.

 En los países desarrollados, los primeros problemas serios ligados al escurrimiento urbano aparecieron inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial (Chocat, 1997). El éxodo rural y el crecimiento del consumo del agua debido a la evolución del equipamiento sanitario domiciliario, provocaron un aumento importante de los efluentes de aguas servidas. A su vez, generaron una degradación creciente en la calidad de los cuerpos de agua receptores.

 El sistema de tipo separativo(*) fue entonces adoptado definitivamente para mejorar el funcionamiento de las instalaciones de depuración. La simulación hidrológica comenzó en la década 1950-1960, con el advenimiento de las primeras computadoras digitales. 


Dispositivo para ensayos de flujo en calzada y sumideros



c) Etapa ambientalista

 A comienzos de la década 1970-1980, se introduce un enfoque sistémico y ambientalista en la hidrología urbana, que continúa hasta la actualidad. 
Se instala una concepción más integrada de los procesos: el drenaje de excesos pluviales pasa a ser concebido y tratado como una parte de un concepto más amplio: el manejo del agua pluvial urbana ("urban stormwater management"). 

La ventaja del concepto de "manejo” es que el drenaje urbano puede ser interrelacionado con otras funciones, tales como el control de crecidas, recarga de acuíferos, abastecimiento de agua, disposición de residuos, control de estabilidad de cauces, creación de espacios abiertos para usos recreativos y otros. 

El abordaje de estos problemas se comienza a realizar de manera interdisciplinaria, ya que involucra aspectos técnicos, ambientales, institucionales, legales, económicos y sociales. Comienzan a difundirse algunos cambios en las prácticas de manejo de las aguas pluviales urbanas respecto de los años anteriores. Se incorporan técnicas de ingeniería "conservacionistas", que permiten preservar el ambiente y mejorar la eficiencia en el manejo del agua de lluvia. 



Dársena de estacionamiento permeable (Barcelona).


No hay comentarios:

Publicar un comentario