A lo largo del siglo XIX la construcción de redes de alcantarillado en grandes ciudades sufrió
un fuerte impulso en muchos países. En gran medida ello se debió a que fue establecida sin
ninguna duda la relación entre enfermedades endémicas y la ausencia de un correcto drenaje de
las aguas residuales urbanas.
Estas redes de alcantarillado, que también drenaban las aguas pluviales,
fueron proyectadas y construidas hasta mitad del siglo XX sin disponer de unos criterios
técnicos (hidráulicos e hidrológicos) rigurosos.
El rápido crecimiento urbano que se inicio en la segunda mitad del siglo XX generó graves
deficits de infraestructuras urbanas para el drenaje de las aguas de lluvia, lo que acarreo importantes
problemas de inundación en numerosas poblaciones.
Todo ello impulsó la aplicación
de los conceptos clásicos de la Hidráulica e Hidrológica al medio urbano: estudio de la lluvia, de
la transformación lluvia-escorrentía y del comportamiento hidráulico del alcantarillado. De este
modo hizo su aparición una nueva disciplina: la Hidrologia Urbana.
A partir de los años ochenta, una vez ya se ha realizado un notable avance en el conocimiento
de los fenómenos ligados a la cantidad (caudales), se ha impulsado el estudio de los
fenómenos ligados a la calidad (carga contaminante) del drenaje urbano.
El interés de este nuevo
enfoque ambienta-lista del estudio del drenaje urbano es motivado por los graves problemas de
contaminación que pueden crear las aguas de escorrentía urbana que son vertidas por la red de
alcantarillado a un determinado medio receptor (normalmente rıo o mar) en tiempo de lluvia.
Observamos, pues, que en el estudio y realización de infraestructuras de drenaje urbano ha
existido una evolución en los objetivos a conseguir. Estos objetivos podrían calificarse, en orden
cronológico, como: higiénicos (siglo XIX), hidráulicos y ambientales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario